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2012年9月14日金曜日

☆


Todo lo que piensas que esta mal contigo, es en realidad lo que esta bien.


Capitulo 4 - Revolución turquesa.

Ella podía ver cosas en este mundo que nadie más notaba, estaba cableada de tal forma que pareciera que había nacido para cambiar a la humanidad.
Pero sus impulsos provenientes del solemne himno del cielo cambiaban violentamente como el pulso natural de esta vida, dando visión eterna en lo alto, y conmoción profunda en el umbral.
Desorden mental cautivando el iris de sus pupilas, demencia colosal enredando sus cabellos, locura bordada en su nítida voz celeste, melomanía integra en el arco de sus oídos, personalidad adictiva dividida en su corpóreo ser, ¿qué más podía ser ella?


Un fallo más en esta vida, un error más en el mundo.


Pero que su espíritu heroico e inquebrantable no muera jamas en el ocaso, y que el sentir de su alma no caiga en represión, ¿acaso nadie se lo ha dicho antes? De la esperanza que carga sobre el tiempo y la visión.

Y el mundo seguía negando en si su propia decadencia infame y predilecta, el mundo seguía negando en si, su propia enfermedad.

Mi lunático ser reprende, profecía ingrata, santidad endeble. No importase la época, todos seguíamos siendo iguales, porque todos somos afectados por la cegadora luz que emana el universo, todos somos atraídos irremediablemente al fuego eterno, al infierno.
Sin embargo, ella en su corazón sabía, la misticidad perdida del orden natural de la vida, ella sabía que más allá de la humanidad y su existencia terrenal, existía algo majestuoso, algo que nunca en palabras se podría expresar. Ella conocía el eterno despertar del cosmos reflejado en el lucero de sus ojos, la infinita corriente del tiempo, el lúgubre umbral del universo; Su voz cantable viajaba a través de ellos, como si se tratara del mismo verbo de Dios, un ser divino.

Inmaculada deidad, divina providencia, espíritu santo, orden implicado, inversa entropía, fuerza de vida, brinda a este mundo serenidad.

Ella se reflejaba en mis memorias de esta forma, como música perfectamente armónica, como campanas de inspiración, fuente de mis pasiones, sabiduría plena, fuego espiritual e inquisidora de mi amor.

Porque es ella quien extrae el caos del universo y le sustenta vida dándole claridad y orden divino.
Su existencia expresada por la mente, es genialidad. Cautivada por los ojos, es belleza. Percibida a través de los sentidos, es gracia. Permitida al interior del corazón, es amor.

Pero la humanidad expulso la revolución del alma que Dios concibió, y sólo los videntes de lo eterno y los guardianes del cielo, vieron renacer ese resplandor. Ellos sienten en su ser la alteración del mundo, como un don celestial, un milagro absoluto.

Y ella no sabe, ella desconoce el deseo de aquel ser divino que la recluto, desconoce cómo este sentir llego a su alma y perforo su razón, pero la voluntad del tiempo ingrato resuena en su pecho y realza su voz, mientras la humanidad la ignora y viven ciegos, en su conciencia se despierta el testamento de su ‘‘Dios’’.

¿Algo la hizo de esta forma?, ¿algo influyo en su salvación?, ¿un milagroso rasgo genético? ¿algún químico psicotrofico?, o quizá fue tan sólo, la simple voluntad de su alma.


Derroca al infierno con tu voz, revolucionaria luz turquesa, libera al mundo de las cadenas de su Dios, y en la eternidad que te depara, descansa en paz..

2012年7月29日日曜日



La segunda de una de las tantas cartas que te escribí.

[Has robado de mis parpados el sueño, de mis labios el deseo.]


Mi desvelo habitual bordado por el pensamiento del amor contingente que lo deslumbra, como una tontería, una molestia apática y sin más.

¿Cuantas piezas debería terminar ahora? Mi piano ya no celebraba mi estadia desde que tú irrumpiste en mi monótona y lúgubre vida. ¿Acaso él lo resentía con más zozobra que yo mismo?

Y has de saber bien, que al igual que adoraba con tanta inmensidad el recuerdo ubicuo de tus ojos, también odiaba tu inoportuna y hostil presencia, molesta manifestación de pretensión y capricho, sin una pizca de sensibilidad, sin un motivo de ternura, falto de romanticismo, como el más brusco ultraje de desenfreno; trivial y de mal gusto.

Pero mi amor, he de admitir también, que más odiaba esta soledad que me embelesaba cuando ausente te perdías lejos del umbral de mis ojos, odiaba la pesadez de mi alma, inexorable, fantasiosa, idealista y sin esperanza. Tan solo bastaba una palabra tuya, y a tu merced caían mis sueños y el suspiro de mi humanidad, mis deseos perdían cordura cuando decías mi nombre, o me conquistabas con tan burda indolencia e impasibilidad.

¿Cuántas piezas inconclusas he dejado ahora? Las teclas de mi piano sienten recelo en la dulzura de el tacto que recae en ti y no en ellas, de mis pensamientos que solo culminan en tu nombre como nigromante condena, ¿No te has dado cuenta? le habías robado a mi música el protagonico en mis pensamientos, y con toda la razón que le acontece, quizá ella te odiaba incluso más, no lo sé con certeza y no la culpo, porque una parte de mi también te detestaba por tal insolencia al nombre de mi amada; ¿Cómo habías logrado tal cosa en alguien como yo? Alguien que solo vivía por los compases y las notas, por el excelso canto de Euterpe, musa de mi amor.

Lo sé, era una completa y burda demencia, ¿De que manera había caído en tan absurda absolución? yacía perdido en tu intrigante mar de predilección, esperando por ti un día si y un día no, para mi solo bastaba una mirada tuya y se desbordaba mi entereza, mi rigor, mi fuerza. Fue entonces que comencé a creer que a pesar del tolerante resquicio de benevolencia que a tus labios suspiraba, estaba irrefutablemente enamorado de ti.

¿Pero acaso sabes de todas las veces que me has hecho sentir miserable?

Porque con el mismo pesar de mi alma que moría por un exhalo de atención tuya, también surgía la duda en mi ya absorto ser, ¿acaso no corría clemencia por tu sangre?, ¿cuántas veces me habías hecho perder el control?, ¿cuantas veces te habías burlado de mi y mi pasión? No existía indulgencia en tus palabras? No, tu amor era sólo pura y vulgar pretensión.

Estaba cansado de que sólo me miraras a los ojos cuando el mundo te daba la espalda, que sólo buscaras de mi el más bajo instinto, resquicios de desgracia. Y si asi lo quieres, corrompe a este ser con tus febriles besos, a mi deteriorada alma con el tacto en mi cuerpo, pero no quiero escuchar más tus palabras como si de ello dependiera mi ser, no puedo pretender que me amas, ya que desconoces ese sentir tanto como yo. Tú lo sabías desde la primera vez en mis ojos posaste tu mirada, no estamos hechos para amar..
no de esta forma.

Tú y tu ególatra enajenación que minimizaba cualquier muestra de afecto, y yo sumido en mis pasiones, mis delirios, mi arte volátil y etéreo.

Tú tan enamorado de ti, y yo tan enamorado de la filarmonía.


¿Cómo podía ser posible amarte?, si entre todos los entes mundanos tú eras quién mas me causaba un estrago, el más falto de conciencia y sensiblidad, el más lejano a mi idealismo de nobleza. No entiendo, jamás imagine verme perdido así por ti, tú quien eras completamente opuesto a mi tanto en carácter, como en gustos y gracia.

Me vi enredado en tu mirada, y no podía escapar, no quería escapar, porque aún con todo el desdén que mi alma sentía hacia ti, tengo que admitir que me inspiras como nadie.. quiero hacer de tu voz música, de tus ojos una romanza, escribirte mil cartas.. aunque tú simplemente lo ignores, o no lo entiendas, quiero escuchar en un suspiro que me amas.

Porque, ¿cómo no he de adorarte? si te he deseado con tanto ímpetu.. si me inquietas con tanto furia y me inspiras con tal asombro. Si eres para mi más preciado y hermoso que cualquier virtuoso adagio que se haya escrito o interpretado, si me incitas poesía y arte, morir de amor, amándote.

Pero otra vez estoy desvariando en mi desvelo habitual, en el pensamiento del amor contingente que lo deslumbra..


2012年7月4日水曜日

Pero entiendo que no puedo, suplicarte una vez más..




La primera de una de las tantas cartas que te escribí..

De acuerdo a las fulminantes palabras que derrocaba tu boca, pero sobre todo a tus silencios y tus desvariables horas, de la poca creencia que tenías en mi, y de como pensabas que mi amor por ti era casi nulo y bestial, como un falso querer hipócrita, como una invención o una baja necesidad.

Pero no era mi culpa ser quien soy, ni cargar con la herencia de mis propios deseos egoístas, no era mi culpa que al ver el resquicio de un motivo tuyo mi pasión se tornara imprudente y demencial, que te amara tanto que incluso me olvidara por completo de mis intereses, y de todo lo que yo era. Porque esto era lo que tú causabas en mi, una revolución, un vendaval, pura y fulminante enajenación.

Porque tú lo quisiste así, incluso asesine mis instintos y la necesidad urgente de querer tener cada fibra de ti. Ya que, más que un capricho o una obsesión, lo que sentía por ti era un translúcido y errante amor, un amor al que admito, le tenia miedo por lo insensible que he sido siempre y que ahora soy, un amor que por esa causa al principio rechazaba por completo, pero que aún así hasta el día de hoy adoro con tanta devoción y delirio como si mi existencia entera dependiera de ello.

Si no te amara, ¿crees que te habría buscado tan intensamente? como si mi vida se extinguiera si no obtenía una mirada tuya, como si fuese a morir si no estabas a mi lado, si no escuchaba tu voz, si no era engañado por tu encanto; Me desvanecía invariable y falsamente si no podía contemplar tus hermosos cabellos ondeando en espiral, como si sólo fueras tú en este mundo y nadie más..

Pero tú, tú ni siquiera entendiste mi sacrificio ni lo difícil que fue para alguien como yo, olvidarlo todo.


‘‘¿Sabes de todas las veces que me has hecho sentir miserable?’’


-18 de Noviembre de 1884

2012年5月21日月曜日

‘‘True love knows no sacrifice.’’



17 de Diciembre de 1941

Los días me hablan de ti, de como ahora encuentras fascinante el cielo, como has olvidado tu vida y tus recuerdos, como sonríes con preciosa indulgencia al compás del viento que se pierde y nunca vuelve, naufragando entre los resquicios de tu mente, perdido entre el bullicio de la gente.

El tiempo me habla de tu mirada delicada y eminente, de las lágrimas que por tu rostro caen y jamas vuelven, de como decaes pero nunca mueres, de tu voz que se vuelve más ligera con los días, y como el universo que un día fue tuyo se torna ante ti carente .

Los años me hablan de tus labios, tus labios que son dueños de mi voluntad y que intactos permanecen, de tu espíritu que fue quebrantado por la humanidad, y como tu hermosa alma que es más pura que la eternidad ahora se ha perdido y adolece; me habla de tu piel pálida que se perdió en mis deseos, añoro tu naturaleza noble que todo lo perdona y pienso en ti cada día, luz de mi vida, razón de mis días.

Mi amor.. por ti muero al instante sin pensar, por ti le canto al alba cada día al despertar, por ti aprendí a rezarle cada noche a un ser divino, suplicando porque tu existencia encuentre sosiego y voluntad. Te espero y no le pido nada a tu Dios para mi, ni deseos ni esperanzas vagas, solo paz y gracia plena para tu alma.

La vida me habla de ti, de tu nombre sublime que impera en mi demencia, de tu voz que resuena en mis oídos y me hace perder la cordura, me habla de mi ultimo invierno que pereció sin verte, de todas esas noches que murieron sin poder conocerte, y de los días de mi vida que se fueron a tu lado y nunca volveran.

Los días me hablan de ti, de como a la muerte dejaste de tenerle miedo, de como pensar en ella te calma y da consuelo, me hablan de la locura que me invade y de como no te olvido nunca por más que pase el tiempo.. eres tú, mi razón de existencia, mi más egoísta y casto deseo, y quiero que sepas, que no me importa el cielo que tanto amas, ni siquiera el mismo infierno, porque sólo en ti creo, sólo a ti te venero, mi amor, sólo por ti muero.



Y sé que estoy perdida, sé que estoy maldita..